martes, 31 de agosto de 2010

Por qué el Ritalin no es una Solución


Del libro: “Hiperactividad. Por qué el Ritalin no es una Solución.”
Bárbara Simonsohn

Cada vez se está utilizando más este estimulante emparentado con la cocaína para lograr que los niños que tienen una tan marcada (y molesta) vivacidad se queden quietos. Cuando el ritalin es ingerido regularmente por lapsos prolongados, afecta el sistema nervioso, como así también los órganos de los sentidos y el grado de claridad de conciencia. Los niños se tornan cómodamente “manejables” para los adultos. Pero es justamente allí donde radica la intervención masiva en la estructura de la personalidad y en el devenir del desarrollo individual.
El consumo de este medicamento, que muchos médicos y psicólogos, hasta inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS), aconsejan evitar, se ha duplicado en el curso del último decenio. Ya en 1995 se utilizaban 10 toneladas! En Suecia ha sido prohibido su uso por tratarse de un producto adictivo.
El matrimonio de médicos americanos Ullmannn presentaron en 1996 una investigación en la que se describe las consecuencias que acarrea el tratamiento con ritalin en niños con Sindrome de Hiperactividad y Atención Deficiente (ADHS) y publicaron el libro “Sin Ritalín también es posible” donde describen positivas experiencias de tratamientos con medicina homeopática. Alarmados por la creciente cantidad de niños que están siendo obligados a ingerir esta sustancia apelan al criterio individual de los interesados a que busquen tratamientos alternativos.
En el año 1996 en Estados Unidos eran más de 4 millones de niños que presentaban un diagnóstico de ADHS de los cuales el 90% estaban obligados a consumir estos psicofármacos. En una encuesta efectuada por la Universidad de Illinois se rebeló que la mayoría de los niños detestaba el medicamento, se repetían comentarios como “me pone triste”, “no me dan ganas de jugar”, “ya no me siento yo mismo”, “no me quedan ganas de nada”…
El ritalin apacigua la creatividad, limitando su espontaneidad. Qué sucederá cuando se interrumpa el uso de este medicamento, y los niños o adolecentes “despierten” e intenten recomponer su interrumpida relación con su núcleo de personalidad? Cómo reaccionarán cuando descubran que han sido reducidos a un ser de fácil y cómodo manejo, y que se los ha separado por años de su desarrollo anímico individual y con ello se les ha robado parte de su vida?